La crisis conceptual de la Vivienda
Publicado por artepancarta en Marzo 26, 2008
Hoy en día, el concepto de vivienda y arquitectura van de la mano ante el concepto de mercadeo y consumo. Si bien es cierto que prevalece un crecimiento acelerado de la vivienda en todo estrato social, puede verse proporcionalmente a este crecimiento, un vacío creativo y funcional con la misma. Hoy en día, la vivienda ideal, el espacio de crecimiento social-individual que puede ser una vivienda familiar, ha pasado a convertirse en un listado de requerimientos mínimos, otorgado por una reglamentación municipal que no busca bajo ningún principio otorgar al futuro habitante de la misma, el confort psicológico, social y humano que se buscaría encontrar en cualquier tipo de inmueble. Lo que cuenta ahora, es el costo versus demanda. Ahí muere la arquitectura. Hoy en día, da pena y vergüenza ( a nivel profesional y humano) ver como se le denomina vivienda, a espacios minúsculos, alienantes y claustrofóbicos que alineados como pequeños corralitos forman hoy en día los condominios y espacios urbanos “Que usted toda la vida ha sonado”. Y basta, para terminar de indignarse, ver los slogans y frases de venta que los departamentos de mercadeo de inmobiliarias, ponen a estos espacios liliputienses que rayan en la burla para el que se crea y digne llamar inteligente.
Nada mas antagónico que la relación entre publicidad y realidad. Y resulta de ello que una casa de los sueños, es una casa igual a la de los sueños de cien, doscientos o trescientos ocupantes de un condominio. Resulta que un área segura para “su” familia, esta supeditada a una garita y un guardia que sabemos ganará el sueldo mínimo y deberá rifarse su vida por la de 1000 habitantes del condominio. Resulta que vivir en la naturaleza, es considerar que ese complejo urbano al menos sí respetó el mínimo de área verde estipulado por la municipalidad correspondiente y sembraron unas flores por aquí, y unos pinos por allá. Y todo es idílico, ensoñador y quizás lo único que si es de ensueño son los precios exorbitantes y la condena de por vida a pagar una cuota que terminara por quitar el ultimo resquicio de ilusión al “pobre” habitante que tanto añora un espacio donde vivir. La gente quiere su casa. Quiere su tierra. Su pequeño espacio. Quizás es una necesidad muy humana. Algo intrínseco en nuestra psicología que tiene que ver con el principio de supervivencia y de socialización. Es necesario. Sin embargo, es también importante que como consumidores, exijamos un buen producto. Un buen espacio. Exigir que no nos pongan el dedo en la boca. Que no nos siembren flores frente a la casa para esconder la fachada monstruosa. Que no nos pongan acabados de “lujo” para clasificar la vivienda como una vivienda de diseño y “status”. Que no nos vendan publicidad que ofende nuestra inteligencia, con dibujos y presentaciones idílicas muy al estilo del sueno americano. Debemos exigir calidad. Calidad en diseño. Calidad en Creatividad. Una creatividad real y autentica. Somos al final de cuenta quienes mandamos. En la medida que rechacemos lo que no nos gusta, a favor de aquello que si es bueno, la competencia entre opciones de vivienda deberá filtrarse y evolucionar a mejores proyectos. Más humanos y más competitivos. Y vale la pena aclarar, que no tiene nada que ver con el costo. Desde ahí debe surgir la creatividad. Los costos no deben sacrificarse a cambio de calidad.