Arte Pancarta

Revista de Arte

Basta ya de Vanguardias

Publicado por artepancarta en Enero 7, 2009

 

Hoy parece ser que el artista estudia para ser vanguardista. Cuando en su momento la vanguardia fue un resultado, una consecuencia y un hecho involuntario a nivel cultural, ahora es el fin que pareciera perseguir el artista. El artista aspira a ser vanguardista. Como si en la escuela les enseñan a adoptar el lema de: “ …si ya se hizo antes, entonces no sirve”.  Cuando se visitan las exposiciones de arte hoy en dìa (sobre todo si se trata de exposiciones colectivas y conceptuales) se puede apreciar una desenfrenada competencia por parecer cada vez mas originales. ¿Originales a qué? es lo que me pregunto cuando veo obras que rayan entre lo fantàstico y lo pueril. El artista o el expresador debe descartar la idea o el paradigma  de que el arte o la calidad del arte tiene que ver con la originalidad o con la creatividad o con el sinfìn de elementos que lo vuelven un objeto de deseo pero totalmente vacìo e inùtil.  El arte no es provocar, no es innovar, no es revolucionar, no es protestar, no es contradecir, no es atacar, no es proponer. NO. Eso no es arte. Y quizas a los estudiantes de arte deberian ante todo ponerles repetirse y grabarse 1000 veces: Si soy artista NO debo provocar. Si soy artista NO debo revolucionar. Si soy artista NO debo contradecir y etc, etc. Esto por que serìa un medio muy efectivo de desintoxicar el arte de hoy en dìa. Airearlo un poco, como cuando se airea un cuarto que durante años no ha abierto las ventanas. El arte no tiene nada que ver con “Vanguardias”. Y menos cuando esta palabrita sale de boca de crìticos, curadores y analistas de arte. Ahì se vuelve una cancioncita hipòcrita y oportunista. El arte no tiene nada que ver con la vanguardia, con lo nuevo, con lo original etc. ¿Y entonces con que tiene que ver?. Con la comunicaciòn y punto. Si estudiamos el tèrmino comunicaciòn, entonces podemos darnos la idea de hacia donde va el arte. Si yo quiero comunicar algo (esto debido al deseo expresivo del artista) busco una herramienta, aprendo a usar la herramienta y llevo a cabo la comunicaciòn de lo que deseo expresar. Si el resultado es una obra de pintura, escultura, intervencion urbana, teatro, performance, literatura, etc, no importa. Lo importante es que la conjugaciòn exacta entre expresiòn,  medio y comunicaciòn se dèn para que el mensaje llegue. Llegue y afecte. Cuando afecta se vuelve efectivo. Entonces logra llegar al observador, que es el otro extremo del hilo de la comunicaciòn. Sin embargo el valor esencial y primigenio està en el contenido de lo comunicado. Es decir: el mensaje. El resto del proceso forma parte de la capacidad del artista de conjugar los elementos tècnicos, contextuales y mediàticos. Todo lo contrario sucede cuando el artista quiere provocar, revolucionar, protestar, innovar, ser original, parecer creativo, y todos los demas wannabes artìsticos existentes  y, luego de idear la forma de hacerlo, empieza a pensar en lo que quiere decir. Es darle vuelta de cabeza a la expresiòn. Esto ùltimo es lo que normalmente se vè. Artistas que no tienen absolutamente nada que decir. Pero cuentan con toda la furia y la energìa de expresar. ¿Expresar que? No hay nada que decir. No tienen nada que decir. Y cuando no hay nada que decir, cuando existe un vacìo expresivo en el autor, solo queda la opciòn de llamar la atenciòn. De ser ambicioso en el proselitismo artìstico. De gritar, estallar, patalear y berrinchear. Berrinchear hasta que alguien les ponga atenciòn.

Yo le aconsejo al artista que si no tiene nada que decir, mejor se abstenga de hacerlo. Que se tome su tiempo. Que se dedique a aprender. A estudiar. A generar un criterio. A crecer profesionalmente. A llenarse. A tener algo que decir. Le ahorra la decepciòn al pùblico de oir puras vanalidades y cantaletas absoletas.

Por eso es que pensar en las vanguardias como medio y fin, es resultado de sufrir de un vacìo expresivo. De ser pretensioso, ambicioso y provocador. Y el producto no pasarà de ser un producto efìmero e irrelevante en el historial expresivo y artìstico de una època, temporada o cultura. Existe una gran diferencia cuando un movimiento artìstico resulta siendo vanguardia en su època  a cuando grupos y artistas individuales compiten uno contra otro tratando de parecer cada uno, mas original, provocador y vanguardista que su competencia. En esto ùltimo no hay nada. Y dificilmente podrà salir algo bueno. Prefiero ver al artista que aprende a crear en solitario. Que evita intoxicarse. Que evita agremiarse en amalgamas alienadas. Que evita la moda artìstica. Que aprende por medio del desaprendizaje. Por que quizas en ese viaje en solitario por su mundo, exista algo que sì valga la pena decir contra toda esa bulla y pucheros berrinchudos que hacen los grupos y artistas de vanguardia que no dice nada. No aporta nada. Y no vienen de nada.

2 comentarios para “Basta ya de Vanguardias”

  1. Dorian Lima escribió

    Totalmente de acuerdo con los comentarios. Es penoso ir a ver una muestra y salir más vacío que lo que uno entró, cosa que en Guatemala está sucediendo desde hace algún buen tiempo.
    Salud la revista está interesante hoy la veo por primera vez, me enteré por medio de El Periódico.

  2. Doménico escribió

    La maestría, tanto en el arte como en la vida, consiste en hacer lo mismo que los demás hacen, pero de una manera tan propia que es inigualable. La vanguardia es el escudo de todos aquellos cuya originalidad individual es pobre, y por lo tanto incapaz de destacar en medio de similares. La desesperación por hacer algo nuevo o algo diferente que nunca se haya hecho es que de esta forma se libran de la competencia. Cuando se es único no hay ocasión de comparar los resultados con otros. De esta manera la vanguardia mata dos pájaros de un solo tiro: pone al “artista” en el mapa y lo libra de la penosa comparación con sus iguales, por la sencilla razón que no los hay. Eso en sí mismo puede no ser malo, pero al mismo tiempo lanza al artista a una persecución loca de una pseudoriginalidad que no tiene nada que ver con ser creativo pero si mucho con ser un comediante o cuando menos un “entertainer”. La consecuencia forzosa de esta práctica es que el mensaje del arte pasa por completo a un segundo plano en el mejor de los casos, en lo general simplemente se pierde o se metamorfosea en una “concepto” completamente falaz. En realidad, no hay mensaje, y el artista lo sabe, pero juega con palabras rimbombantes para dar un carisma conceptual al vacio que resulta. Aunque parezca contradictorio, lo que está pasando actualmente es que el artista esta perdiendo originalidad, ya no se siente capaz de crear una obra valiosa, lo suficientemente buena para trascender el formato, lo suficientemente original para destacar entre miles que usan la misma técnica porque internamente sabe ya sea que su mensaje no tiene fuerza o bien que su capacidad de transmitirlo es casi nula. La verdadera creatividad, la real maestria, está en llegar a ser único e inimitable usando los mismos elementos que todos los demás usan.

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