Bien dicen que juntar a los amigos de la novia con los del novio no siempre puede resultar agradable. Se suscitan reacciones que pueden ir desde la dispersión de la reunión, hasta la anulación completa de mas de alguno de los asistentes a la reunión. Esto en el mejor de los casos. Otra reacción puede ser el choque entre ellos para desmerito de los anfitriones en si. Creo que algo así sucedió en la presentación Poesía versus Cromosoma XX. En este caso los “amigos de la novia” eran la poesía y “los amigos del novio” las presentaciones visuales quedando a la deriva un asistente mas, la DJ. (entiéndase esto como una analogía metafórica) Aun hoy mientras escribo estas anotaciones sobre la presentación, lo primero que viene a mi mente es ¿A quien tenia que poner atención? A la proyección fotográfica, a las poetas o a DJ G o al público atrincherado y amontonado que irrespetuosamente a sabiendas que era una lectura de poesía y narrativa no dejaban de murmurar, hablar, saludarse, como si se tratara de una reunión entre cuates anulando y faltándole respeto a los interpretes y al público que sí llegó a ver la presentación. Conjugar distintas disciplinas expresivas en un mismo momento y presentación debe de llevar como punto de partida una armonización de cada una de ellas. Es decir, la poesía integrada a las imágenes, y la música a la poesía, y la fotografía a la música, y la fotografía a la poesía, y así sucesivamente generando una sola presentación y un solo ciclo armónico expresivo que permita al espectador entenderlo todo como eso, un Todo. Esto no se logro ni muy lejanamente en la presentación. Por un lado me sentía impulsado a la muestra fotográfica. Por otro a pararme de puntillas para ver a la oradora de turno, recordar su nombre y tratar de poner atención a lo que narraba o declamaba entre los cuchicheos de la gente alrededor que como mencionaba anteriormente, hablaban, se movían, cambiaban de lugar o se salían mientras todo lo demás quedaba como sonido de fondo. DJ G a mi parecer, creo que se llevo la peor parte. Integrar la música a la poesía y las imágenes era casi estratégico para amalgamar toda la presentación, sin embargo pude notar que luego de unos minutos se le solicitó relegar la música a servir solamente de introducción (como en una ceremonia de graduación) entre poeta y poeta o entre poema y poema. Luego, solo fue un fondo musical al final de la presentación que dio la idea de estar amenizando una fiesta electrónica y nada cercano a la idea que me imagino, era integrar la música a la presentación.
El teatro tras bastidores es un teatro pequeño. Un lugar pequeño puede ser un tormento para cualquier artista si no se maneja de forma adecuada. Se debe empezar por respetar el limite de audiencia que puede estar en la presentación. Y sobre todo, luego de 10 minutos que inicia la presentación, cerrar las puertas, máxime si ya se llenó el límite de asistentes. ¿Esto porque? Para guardar la integridad de la presentación. Para permitir la concentración del artista y del espectador. Para permitir que se lleve a cabo aquello que se quiere lograr, una integración de las distintas disciplinas. De lo contrario no se hace nada. El mensaje queda entre cuchicheos y una descripción sobre lo que sucedió se queda entre diálogos perdidos y una sensación claustrofobica de la presentación.
No puedo hablar exactamente de la obra de los artistas, de la poesía ni de la música porque no pude concentrarme en nada y no pude sentir nada de lo que en sus orígenes buscaban plasmar. Respeto a muchos de los artistas que se presentaron, tanto a los poetas como a las fotógrafas y a Dj G, sin embargo tendrá que ser en otra presentación que pueda hablar de la poesía o de la fotografía o de la música.
Por ultimo, ¿Qué realmente quería decir el nombre de la presentación? De ello valdría discutir un poco mas.